FreshRSS

🔒
❌ Acerca de FreshRSS
Hay nuevos artículos disponibles. Pincha para refrescar la página.
AnteayerTus fuentes RSS

De la neutralidad imposible al compromiso activo.

El abordaje de la violencia de género en el ámbito sanitario, especialmente en Atención Primaria durante periodos como el embarazo, tiene un impacto emocional significativo en los y las profesionales, particularmente en enfermería. La exposición continua a relatos y situaciones traumáticas, sumada a factores organizacionales como la carga de trabajo y la falta de apoyo institucional y entre pares, puede derivar en desgaste profesional (burnout), estrés traumático secundario y fatiga por compasión. La confrontación con las propias vivencias y prejuicios, influenciados por la socialización en una cultura patriarcal, puede dificultar una valoración objetiva y generar respuestas emocionales disfuncionales como la sobre involucración o la evitación, perjudicando tanto el bienestar del profesional como la efectividad de la intervención.
Los principales conflictos en la atención primaria relacionados con la aplicación del Protocolo Actuación Sanitaria ante la Violencia de Género son la complejidad en el abordaje de la violencia psicológica, la confrontación con los hombres, la falta de tiempo y la falta de intimidad y confidencialidad en las consultas. Además, se enfrentan a la falta de registro adecuado, ya que algunos profesionales no están sensibilizados sobre cómo registrar los casos, lo que puede llevar a una atención insuficiente, y a la baja adherencia de las mujeres, quienes suelen resistirse a denunciar por miedo, amenazas y falta de soporte familiar, lo que complica el seguimiento de los casos. La ausencia de responsables específicos y la falta de formación continua son también barreras importantes.

De la neutralidad imposible al compromiso activo.

El abordaje de la violencia de género en el ámbito sanitario, especialmente en Atención Primaria durante periodos como el embarazo, tiene un impacto emocional significativo en los y las profesionales, particularmente en enfermería. La exposición continua a relatos y situaciones traumáticas, sumada a factores organizacionales como la carga de trabajo y la falta de apoyo institucional y entre pares, puede derivar en desgaste profesional (burnout), estrés traumático secundario y fatiga por compasión. La confrontación con las propias vivencias y prejuicios, influenciados por la socialización en una cultura patriarcal, puede dificultar una valoración objetiva y generar respuestas emocionales disfuncionales como la sobre involucración o la evitación, perjudicando tanto el bienestar del profesional como la efectividad de la intervención.
Los principales conflictos en la atención primaria relacionados con la aplicación del Protocolo Actuación Sanitaria ante la Violencia de Género son la complejidad en el abordaje de la violencia psicológica, la confrontación con los hombres, la falta de tiempo y la falta de intimidad y confidencialidad en las consultas. Además, se enfrentan a la falta de registro adecuado, ya que algunos profesionales no están sensibilizados sobre cómo registrar los casos, lo que puede llevar a una atención insuficiente, y a la baja adherencia de las mujeres, quienes suelen resistirse a denunciar por miedo, amenazas y falta de soporte familiar, lo que complica el seguimiento de los casos. La ausencia de responsables específicos y la falta de formación continua son también barreras importantes.

Formación y educación continuada como herramienta para la igualdad y los cuidados de enfermería desde la perspectiva de género

Para conseguir una sociedad sin violencia, elemento primordial de las relaciones humanas, debemos alcanzar la igualdad efectiva entre mujeres y hombres. La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento que sirve de plan de acción global para la libertad y la igualdad y pone de manifiesto que todas las personas nacen libres e iguales y todas tiene los mismos derechos. La igualdad es un pilar necesario para lograr un mundo más sostenible, pacífico, próspero, saludable, eliminando las inequidades injustas y evitables relacionadas con el género.

Tenemos que hacer visibles las desigualdades de género y las violencias contra las mujeres, el primer paso es reconocerlo con formación, ponerle nombre y a partir de ahí comenzar todas las acciones para su erradicación porque lo que está claro es que aquello que no vemos no existe y si algo no existe pues no tengo ninguna responsabilidad sobre su cambio y a estas alturas ningún profesional de la salud debería decir que la igualdad, los derechos humanos, y la violencia contra las mujeres no es un tema de su responsabilidad. Lo que no veo no existe… “síndrome de desatención ciega”.

❌