Con más de 35 años de trayectoria en puestos de alta responsabilidad —directora de Enfermería en distintas áreas de Atención Primaria, directora gerente hospitalaria, coordinadora científica de la Estrategia de Cronicidad del SNS y referente en humanización y formación de cuidadores— Carmen Ferrer nos relata que abordará en el XVIII Congreso Internacional de Enfermería Dermatológica, Dermoestética y heridas de ANEDIDIC, un tema clave: el liderazgo en equipos y la capacidad transformadora de la Enfermería.
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El siglo XXI es un siglo de cambio y de nuevas necesidades de la población, lo que lleva a trabajar de forma mucho más personalizada, ya que el ciudadano, hoy en día tiene una atención más próxima, más adaptada a sus necesidades individuales. Desde el punto de vista de la gestión, me gustaría compartir en este Congreso, como espacio de innovación y alianza, la reflexión de que las enfermeras están perfectamente capacitadas para afrontar puestos de gestión y pueden ejercer el liderazgo en equipos de trabajo o procesos.
Para poder responder a las necesidades que se presentan en la actualidad, el sistema sanitario debe conseguir que las enfermeras lideren procesos adaptados a las necesidades que tiene el paciente y la sociedad en su conjunto y, por supuesto, en el ámbito de los cuidados profesionales, que está a su cargo. Por ello, el colectivo enfermero es el que debe encabezar estos procesos ¿en solitario? Por supuesto que no. Trabajamos en un ámbito interdisciplinar: con otros colectivos profesionales, y también con los ciudadanos, que son los que, en definitiva, determinan la toma de decisiones.
Actualmente, convivimos diferentes generaciones de enfermeras en un momento especialmente complicado en el que hay que tener en cuenta tres factores. En primer lugar, no es lo mismo un boomer que una generación Z, uno de los primeros ATS o una enfermera especialista. Esto supone un claro condicionante porque resulta necesario buscar elementos de diálogo intergeneracional entre las distintas maneras de la práctica, aunque la esencia sea la misma. Los haceres de una enfermera veterana y de una joven son distintos, ni mejores ni peores.
En segundo lugar, encontramos la problemática de la tradición arraigada en el sistema. Nosotros nos organizamos como en el siglo XIX. Actualmente, una persona con una cronicidad registra un conjunto de patologías y el sistema no está adaptado a eso. Tenemos que emprender un proceso de transformación en el que las organizaciones asuman la necesidad de aportar servicios en los que los cuidados son finalistas. Y eso no es así en la actualidad.
Y luego, el tercer eje es la ciudadanía. Nosotras, desde la Enfermería, tenemos que enseñar a la ciudadanía que las profesionales de hoy son diferentes, y no las del Doctor Gannon (risas) de aquella serie Centro Médico de los años 60. Las enfermeras no son esas personas que acompañan al médico. Son profesionales que hacen un trabajo independiente y muchas de ellas expertas en áreas de cuidados y esto resulta clave para su entendimiento profesional.
Los cuidados enfermeros están puestos en valor, pero, quizás, todavía no de forma suficiente. Aún existe mucha confusión entre lo que es cuidado profesional y cuidado doméstico. La labor de las enfermeras, que es cuidar, en muchas ocasiones no se mide bien, no se gestiona bien y no está bien reconocida.
Y luego está nuestro propio trabajo y nuestra adaptabilidad y visibilidad. Un tema muy importante, que se trabaja poco, es el de Enfermería en Red. Una enfermera especialista en piel puede asesorar y trabajar telemáticamente con profesionales de distintos puntos del país y conseguir, así, que los pacientes a cientos de kilómetros de distancia se beneficien de ese conocimiento.
Yo puedo hablar de tres aspectos, en este sentido. He trabajado en experiencias como las Escuelas de Cuidadores hospitalarias, campus online para formación de cuidadores y redes comunitarias de autocuidado. Todo parte de un mismo concepto: la enfermera como entrenadora del autocuidado.
En el primer caso, hace algunos años en el Hospital de Guadarrama, formamos Escuelas de cuidadores en el Hospital, en las que, mientras el ciudadano está ingresado, le formamos y le damos herramientas de cuidado, que no sustituyen a la Enfermería, sino que se destinan a cuidar en seguridad. Estas escuelas de cuidadores hospitalarias se pueden hacer. Lo que tenemos es que demostrar nuestra adaptabilidad.
En segundo lugar, tengo la experiencia a través de la Red con formación para cuidadores en campus on line. Es perfectamente posible, de forma asincrónica. Yo lo he hecho y ha funcionado.
Y, por último, como tercera experiencia, hablaría de la formación que hemos realizado con una enfermera comunitaria en la España vaciada, con una investigación que ha permitido conocer las necesidades básicas de los ciudadanos del municipio de Deza (Soria), zona cero de la despoblación en España, y que derivó en la creación de una red de autocuidados vecinal. En todos los casos, yo trabajé tomando como base ese concepto de enfermera como entrenadora del autocuidado.
¿Qué sucede? Que tienes que querer hacerlo y tienes que convencer a las enfermeras de que ese es su trabajo y a la ciudadanía de que esto es un servicio enfermero. Yo entiendo que además de transmitir conocimiento teórico, es necesario transmitir habilidades.
Carmen Ferrer Arnedo es enfermera, gestora sanitaria y referente nacional en liderazgo y humanización en salud, con más de 35 años de experiencia en el Sistema Nacional de Salud.
Ha desempeñado puestos de alta responsabilidad como Directora de Enfermería en distintas áreas de Atención Primaria de Madrid y Directora Gerente del Hospital Guadarrama. Ha sido Coordinadora Científica de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad del SNS (2011–2020) y líder de proyectos estratégicos en humanización, calidad asistencial y formación de cuidadores.
Doctora en Fisiatría y Enfermería, cuenta con una sólida trayectoria académica y docente en liderazgo, ética y gestión sanitaria, colaborando con universidades nacionales e internacionales. Es autora y directora del libro ‘Liderazgo enfermero I: Pinceladas de experiencia’ y ha impulsado iniciativas pioneras como las Escuelas de Cuidadores y el modelo de “enfermera entrenadora” en autocuidado.
Ha sido reconocida con numerosos premios profesionales y fue seleccionada entre las 100 enfermeras líderes más influyentes a nivel mundial en 2020.
Actualmente, continúa vinculada a proyectos de investigación, formación y desarrollo estratégico en el ámbito de los cuidados y la humanización sanitaria.
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El pie diabético sigue siendo una de las complicaciones más graves, costosas y, en muchos casos, evitables de la diabetes. Se estima que entre el 19 % y el 34 % de las personas con diabetes desarrollarán una úlcera en el pie a lo largo de su vida, y que más del 70 % de las amputaciones no traumáticas se relacionan con esta patología.
En España, donde la prevalencia de la diabetes supera ya el 13–14 % de la población adulta, el impacto clínico, social y económico del pie diabético continúa creciendo. A pesar de los avances científicos, persisten diferencias en el acceso a unidades especializadas, retrasos en el diagnóstico y una aplicación desigual de terapias innovadoras.
En este contexto, los avances en el manejo de la úlcera de pie diabético y la búsqueda de alternativas necesarias a la terapia convencional se convierten en un eje clave de debate clínico y científico. Hablamos con José Luis Lázaro, profesor titular y jefe de la Unidad de Pie Diabético, y director del Grupo de Investigación de Pie Diabético de la Universidad Complutense, para analizar el presente y el futuro de esta patología.
Su intervención en el XVIII Congreso Internacional de ANEDIDIC del próximo mes de abril en Alcalá de Henares abordará los avances en el manejo de la úlcera de pie diabético.
Me gustaría transmitir una idea muy clara: el pie diabético es una complicación prevenible y tratable cuando se aborda de forma precoz y multidisciplinar. Hoy disponemos de más conocimiento y más herramientas que nunca, pero siguen existiendo retrasos diagnósticos y desigualdades en el acceso a unidades especializadas.
El mensaje central es que la clave del éxito no está en una sola tecnología o tratamiento milagro, sino en la combinación diagnóstico temprano, descarga adecuada, control de la infección y uso racional de terapias avanzadas, siempre dentro de equipos bien coordinados.
La terapia convencional ha sido y sigue siendo la base del tratamiento, pero en muchos casos resulta insuficiente. Sabemos que una parte importante de las úlceras no cicatriza con los cuidados estándar, especialmente aquellas de larga evolución, con isquemia, infección u osteomielitis.
Buscar alternativas se hace imprescindible porque el número de pacientes con diabetes crece cada año y las úlceras resultan cada vez más complejas, especialmente por la prevalencia de Enfermedad Arterial Periférica, que hace que la mayoría de las lesiones sean neuroisquémicas. Además, los tiempos de cicatrización de las úlceras de pie diabético suelen ser largos y esto expone al paciente al riesgo de infección y/o amputación.
Por todo ello, necesitamos acortar tiempos de cicatrización, reducir complicaciones y evitar amputaciones y por eso es fundamental incorporar nuevas estrategias basadas en la evidencia: terapias biológicas, apósitos avanzados, dispositivos de descarga más eficaces, terapias de presión negativa, terapias de oxigenoterapia tópica, sustitutos dérmicos, etc.
En los últimos años hemos visto avances muy importantes con la llegada de nuevos biomateriales y sustitutos cutáneos y la puesta en marcha de terapias basadas en óxido nítrico y modulación de la inflamación.
Además, se han generalizado las terapias de oxígeno tópico, una mayor personalización de los dispositivos de descarga y técnicas de desbridamiento más selectivas, y sistemas de monitorización remota y sensores para detectar riesgo precoz. Todo ello está cambiando la forma de tratar las úlceras, permitiendo abordajes más personalizados y eficaces.
Para mí son tres pilares inseparables. La asistencia clínica te enfrenta a los problemas reales del paciente; la investigación te permite buscar respuestas a esos problemas, y la docencia es la vía para trasladar ese conocimiento a otros profesionales.
Esta visión integral me ha hecho entender que el pie diabético no es solo una herida, sino un problema complejo que requiere ciencia, experiencia clínica y formación continua. Sin esa conexión entre los tres ámbitos, resulta imposible avanzar de verdad.
Las unidades permiten un diagnóstico precoz de infección y osteomielitis, la aplicación de nuevas terapias regenerativas y biomarcadores de cicatrización y uso de la inteligencia artificial. La principal diferencia es que los grupos universitarios podemos desarrollar proyectos a gran escala, ensayos clínicos y colaboraciones internacionales. Las pequeñas unidades de pie diabético realizan un trabajo asistencial excelente, pero muchas veces no disponen de infraestructura para investigar de forma sistemática. Lo ideal es la colaboración entre ambos mundos.
En España, hay profesionales y unidades de altísimo nivel, pero el problema es la desigualdad asistencial. Dependiendo de la comunidad autónoma o incluso del hospital, el acceso a una atención especializada puede ser muy diferente.
Considero prioritario crear más unidades multidisciplinares y protocolizar mejor la derivación precoz, así como la mejora de la formación específica y garantizar acceso equitativo a terapias avanzadas.
En general, la formación ha mejorado, pero sigue resultando insuficiente y muy desigual. El pie diabético todavía no ocupa el lugar que debería en muchos programas de grado y posgrado. Es fundamental incluir más formación reglada y potenciar cursos prácticos, así como la actualización continua basada en evidencia. Eventos como el Congreso de ANEDIDIC son precisamente una herramienta clave para cubrir ese déficit.
La Enfermería resulta absolutamente clave en la capacidad de valoración integral del pie de riesgo y en el manejo avanzado de heridas, así como en la educación terapéutica y la detección precoz de complicaciones. Un buen profesional de Enfermería especializado puede marcar la diferencia entre salvar un pie o llegar a una amputación.
La inteligencia artificial tiene un potencial enorme en la detección precoz de úlceras mediante imagen, así como en la predicción de riesgo de complicaciones y también en el apoyo a la toma de decisiones clínicas.
Desde nuestro grupo en la UCM estamos trabajando en proyectos de análisis de imagen, sensores inteligentes y modelos predictivos que permitan identificar pacientes de alto riesgo antes de que aparezca la lesión. Creo firmemente que la IA no sustituirá al profesional, pero sí será una herramienta decisiva para mejorar la prevención y la personalización del tratamiento.
José Luis Lázaro Martínez es profesor titular de Universidad en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), especializado en pie diabético dentro del Departamento de Enfermería de la Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología.
Dirige la Unidad de Pie Diabético de la Clínica Universitaria de Podología de la UCM y es director del Grupo Interdisciplinar de Estudio de Pie Diabético.
Su carrera combina la docencia, la asistencia clínica y la investigación, con numerosas publicaciones científicas en revistas internacionales y dirección de tesis doctorales focalizadas en biomecánica, diagnóstico, tratamiento y prevención del pie diabético
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El pie diabético representa una de las complicaciones más temidas y graves de la diabetes mellitus. Afecta a la calidad de vida y conlleva un alto riesgo de úlceras, infecciones y amputaciones. Se estima que al menos el 15% de los diabéticos presentará una lesión en los pies a lo largo de su vida.
La podóloga Nerea Fondo Álvarez, integrante de la unidad de pie diabético en el Centro Multidisciplinar de Úlceras Crónicas (CMUC Galicia) subraya la escucha activa y la atención preventiva personalizada como claves para la prevención y el manejo del pie diabético. Además, añade que el gran reto pasa por la integración definitiva de la especialidad en el sistema público de salud para “acabar con la desigualdad asistencial que afecta a la calidad de vida de los pacientes”..
Actualmente se encuentra en un punto de avance diverso, con buenas propuestas hospitalarias, pero con una falta en la atención podológica dentro del sistema público de salud, debido a que no se encuentra integrada completamente dentro de la cartera de servicios, aunque en la mayoría de las comunidades se reconozca su figura en la prevención y detección del pie diabético. Debido a ello, esta atención de lesiones en el pie es tardía y ya requiere de una hospitalización, aumentando el índice de amputaciones y el gasto sanitario. La alta prevalencia de diabetes en España y la frecuencia de complicaciones en el pie crean una importante demanda de especialistas.
En este momento, la atención al pie diabético en España se basa en el tratamiento de lesiones ya avanzadas y la ausencia del podólogo supone una representación de la desigualdad asistencial que afecta en la calidad de vida de los pacientes. El sistema público debería integrar plenamente la podología en sus equipos multidisciplinares. De esta manera, se podría ofrecer educación sanitaria desde el inicio, identificar de forma temprana a los pacientes con riesgo y realizar seguimientos específicos y continuos, con el objetivo de prevenir complicaciones, úlceras y amputaciones.
La alta prevalencia de diabetes en España y la frecuencia de complicaciones en el pie crean una importante demanda de especialistas, pero actualmente, la oferta de formación específica en pie diabético sigue siendo limitada y, en muchos casos, con un número reducido de plazas que dificulta el acceso a una especialización completa. Sin embargo, esta situación también abre una oportunidad clara de mejora y expansión porque está favoreciendo que instituciones académicas, sociedades científicas y centros sanitarios comiencen a valorar la creación de programas más completos. La ampliación de la oferta formativa no solo sería una respuesta a la demanda actual, sino una inversión necesaria para mejorar la prevención, el manejo y la atención integral en los próximos años.
En los últimos años, varias universidades de España han iniciado estudios aplicando nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial (IA), logrando pequeños avances en la detección y el seguimiento del pie diabético, con el objetivo de reducir costes y prevenir la aparición de úlceras. Por ejemplo, la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desarrolló una aplicación que combina IA con cámara termográfica para detectar una neuropatía y enfermedad arterial periférica en pacientes diabéticos. También, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) trabajan en sistemas que emplean imágenes termográficas para la detección precoz de lesiones de pie diabético.
A pesar de estos avances, la mayoría de los estudios continúan en fase de investigación y aún no se han implementado en la práctica clínica. Además, es fundamental considerar aspectos de la privacidad y protección de los datos del paciente, así como la necesidad de formación específica para el uso correcto de estas aplicaciones. Por último, estas tecnologías deben considerarse como un complemento a la valoración de profesionales sanitarios, y no como un sustituto de la atención clínica especializada.
Una Unidad de Pie Diabético es un servicio formado por un equipo multidisciplinar que se dedica a la prevención, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de complicaciones o lesiones en el pie de los pacientes con diabetes. El día a día es muy dinámico. Trabajamos de forma coordinada. El equipo multidisciplinar suele estar formado por un/a endocrino/a, podólogo/a, enfermero/a especializado, cirujano/a vascular y auxiliares de apoyo.
La enfermería especializada en heridas tiene un papel fundamental en el trabajo conjunto y realiza diferentes funciones como la valoración dermatológica observando o evaluando si hay riesgo de una complicación. Además realiza funciones de prevención, educación sanitaria, y seguimiento y la creación de nuevos protocolos.
En mi opinión, la clave está en la escucha activa. Cuando un paciente se siente escuchado, su implicación en el tratamiento aumenta significativamente, lo cual es esencial para la prevención y cicatrización de las lesiones. Muchos pacientes llegan con miedo, frustración o cansancio. La empatía con el paciente nos permite crear un espacio seguro donde pueden expresar sus preocupaciones. Esta cercanía facilita que acepten las recomendaciones y que se establezca una relación profesional-paciente que es parte del tratamiento. Cuando la persona se siente escuchada, comprendida y acompañada, su implicación en el tratamiento aumenta de forma significativa y esa implicación es esencial para la cicatrización de las lesiones y la prevención de complicaciones.
La educación sanitaria también es un pilar fundamental. Explicar cómo revisarse los pies, qué signos deben vigilar o qué hábitos conviene modificar puede marcar la diferencia entre detectar una lesión a tiempo o llegar tarde. Pero la educación no es algo que se limite a una consulta, debe acompañarse de revisiones periódicas con profesionales sanitarios, adaptarse a cada persona según lo que el paciente nos haya contado previamente.
Los errores más comunes que se pueden ver en el autocuidado de los pies en los pacientes con diabetes es la falta de revisión de los pies a diario; la limpieza o el secado insuficiente; el uso de un calzado inadecuado o el andar descalzo; no hacerle caso a molestias o pequeños cambios en el pie, o no acudir al podólogo o a un profesional sanitario a tiempo, intentando solucionar uno mismo la molestia.
Dentro de 10 años imagino una atención al pie diabético mucho más accesible y preventiva, con el podólogo integrado completamente en el sistema público de salud y con revisiones en la seguridad social para todos aquellos pacientes con diabetes. Este cambio permitiría reducir la aparición de úlceras y amputaciones y mejorar la calidad de vida del paciente. Con el apoyo de nuevas tecnologías y un enfoque multidisciplinar, el futuro de esta especialidad avanza hacia una atención cercana y capaz de ayudar a miles de pacientes.
https://anedidic.org/category/ulceras-y-heridas/pie-diabetico/
https://anedidic.org/2024/03/25/prevencion-en-lesiones-por-depencia-2/
https://ulcerasfora.sergas.gal/Informacion/G3_Pe%20diabetico
https://enfermeriadermatologica.org/index.php/anedidic/article/view/222
https://ulcerasfora.sergas.gal/Informacion/P%C3%B3ster-Autocuidados-pe-diabetico
https://anedidic.org/2024/03/25/prevencion-en-lesiones-por-depencia-2/
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El 29 de octubre es el Día Mundial de la Psoriasis, que afecta a más de 60 millones de personas que viven con la enfermedad psoriásica en todo el mundo. En España, son más de 1,1 millones los pacientes diagnosticados, lo que representa cerca del 2,3% de la población. Bajo el lema internacional Detengamos el efecto dominó, en esta edición, se busca visibilizar cómo la psoriasis impacta en múltiples dimensiones de la salud.
Y es que, como ha demostrado su evolución a lo largo de la historia, desde Hipócrates a los últimos avances del siglo XXI, la psoriasis no es solo una enfermedad de la piel, como se ha malinterpretado durante mucho tiempo. Se trata de una patología crónica que afecta a todo el cuerpo provocada por una sobreproducción de células cutáneas desde el sistema inmunitario, lo que provoca placas dolorosas, inflamadas y con picazón.
Sin embargo, el daño resulta mucho más profundo que en la superficie de la piel. Las investigaciones demuestran que la psoriasis está estrechamente relacionada con otras enfermedades no transmisibles (ENT), como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, articulares y el síndrome metabólico.
Entre el 20 y 30% de los enfermos de psoriasis puede desarrollar artritis psoriásica, o espiloartritis articular inflamatoria crónica. Se trata de una dolencia con afectación de articulaciones periféricas, esqueleto axial y entesis, que puede alterar profundamente la calidad de vida de quienes la padecen.
En España, los datos cifran en alrededor de 220.000 las personas que viven con artritis psoriásica (APs). Esto representa una prevalencia del 0,58% de la población adulta. La cifra proviene del estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología (SER), que analiza la prevalencia de enfermedades reumáticas en el país.
Para el diagnóstico y clasificación de las distintas variables da artritis psoriásica (AP), se ha generalizado el uso de los denominados criterios CASPAR (Classification Criteria for Psoriatic Arthritis), un conjunto de parámetros clínicos utilizados para diagnosticar y clasificar la artritis psoriásica (AP), especialmente en contextos de investigación y práctica clínica. Esta metodología fue desarrollada en 2006 por el investigador Taylor W, (Arthritis & Rheumatism). Estos criterios han sido validados internacionalmente y se utilizan ampliamente en la práctica clínica para diferenciar la artritis psoriásica de otras enfermedades reumáticas, especialmente la artritis reumatoide.
Su elevada sensibilidad (91,4%) y especificidad (98,7%) convierten esta métrica en altamente fiable para identificar la artritis psoriásica, incluso en pacientes que no presentan lesiones.
Según esta metodología, y siguiendo la clasificación de Taylor, para que un paciente sea clasificado con artritis psoriásica, debe cumplir dos condiciones: presentar síntomas claros de una enfermedad inflamatoria articular y acumular al menos 3 puntos de los siguientes indicadores:
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Criterios |
Puntos asignados |
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Psoriasis actual (diagnosticada por especialista) |
2 puntos |
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Historia personal o familiar de psoriasis (1º o 2º grado) |
1 punto |
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Psoriasis ungueal (pitting, onicolisis, hiperqueratosis) |
1 punto |
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Ausencia de factor reumatoide (FR negativo) |
1 punto |
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Dactilitis (presente o en historia clínica) |
1 punto |
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Cambios radiológicos típicos (formación de hueso nuevo en articulaciones periféricas) |
1 punto |
Ejemplo: Un paciente con psoriasis ungueal, dactilitis y FR negativo sumaría 3 puntos y cumpliría los criterios CASPAR.
Con la aplicación de estos criterios y metodología específica, la enfermería especializada en dermatología puede contribuir a:
Actualmente, se está llevando a cabo en España el Proyecto NEXUS 2.0 sobre atención multidisciplinar en APs. En él, se destaca el papel creciente de la enfermería en el seguimiento, educación terapéutica y detección precoz. Fue impulsado por la Sociedad Española de Reumatología (SER) con el objetivo de analizar cómo se implementan los modelos de colaboración entre dermatología y reumatología en la práctica clínica real.
En los últimos años se ha insistido por parte de los investigadores en la necesidad de un tratamiento personalizado. Combinar medicamentos innovadores con ejercicio moderado, alimentación saludable y apoyo psicológico puede marcar la diferencia.
El abordaje de la enfermedad incluye:
Según los últimos estudios, los resultados han marcado un antes y un después en el tratamiento de la artritis psoriásica. Recientes investigaciones han determinado que los tratamientos a base de inhibidores han revolucionado el abordaje de la APs, especialmente en pacientes que no responden a tratamientos convencionales. Las novedades en este sentido aportan los siguientes resultados:
La artritis psoriásica, como manifestación articular de esta patología, representa uno de los desafíos más complejos y silenciosos para pacientes y profesionales. Desde la enfermería dermatológica, el Día Mundial de la Psoriasis representa una oportunidad para reforzar el compromiso con una atención centrada en la persona, empática y basada en evidencia. Porque entender la psoriasis como una enfermedad sistémica es también reconocer el valor del acompañamiento profesional en cada etapa del proceso.
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El Congreso de la Academia Europea de Dermatología y Venereología (EADV) de París (Centro de Convenciones de París-Porte de Versailles) reunió entre los días 17 y 20 de septiembre en la capital francesa a más de 600 ponentes expertos de distintos puntos del mundo con más de 180 sesiones científicas, que aportaron información sobre una veintena de temas centrados en dermatología y venereología.
El evento, que se presenta como la reunión internacional más grande de Europa centrada en el sector, reunió investigadores, médicos y profesionales de la industria, con más de 160 expositores. El congreso comenzó con la bienvenida de la presidenta de la EADV, Branka Marinovic, y la presidenta de la Sociedad Francesa de Dermatología, Saskia Oro.
La enfermera especialista gallega, Elsa Trillo, subdirectora de la revista Enfermería Dermatológica, editada por la Asociación ANEDIDIC, participó activamente en el evento y destacó el elevado nivel de los participantes de este encuentro internacional. En este sentido, apuntó que el congreso destacó por la presentación de estudios clínicos de alto impacto, entre ellos:
Mejoras en el manejo de efectos adversos, calidad de vida, comorbilidades asociadas con enfermedades dermatológicas crónicas.
En el marco del amplio programa del congreso EADV 2025, se presentó la comunicación de la Sociedad Europea de Terapia Fotodinámica (EURO-PDT): Novedades en PDT dermatológica para 2025, así como un nuevo estudio internacional que analizó la relación entre las personas que padecen eczema atópico y su salud mental revelando que los adultos que sufren esta patología son significativamente más propensos a experimentar pensamientos suicidas.
Con el título Cicatrices de la vida, se presentó una de las mayores investigaciones mundiales para examinar el vínculo entre el EA y la ideación suicida. El estudio encuestó a 30.801 adultos en 27 países en 2024. Los resultados mostraron que el 13,2% de los adultos con EA informaron de sus ideas suicidas, en comparación con el 8,5% de los adultos sin EA, con especial incidencia entre los menores de 30 años, que eran más propensos a tener este pensamiento. Más allá de los síntomas físicos, su impacto en la salud mental es cada vez más reconocido, y muchos experimentan ansiedad, depresión y estigma social, junto con los desafíos diarios de controlar su afección.
Una de las investigadoras, Delphine Kerob, comentó: “Los resultados resaltan que los efectos del eczema atópico son más profundos que la piel, y los pensamientos suicidas representan una preocupación grave y frecuente que los profesionales de la salud a menudo pasan por alto. Al identificar los principales factores de riesgo detrás de la ideación suicida en esta población, esperamos que este estudio ayude a los profesionales de la salud a reconocer y abordar mejor estos desafíos, apoyando el bienestar general de los pacientes de manera más efectiva“.
La delegación española tuvo una presencia destacada, con ponencias de expertos de la AEDV en áreas como:
Además, el equipo español ganó los EADV Games, una competición científica que premia el conocimiento clínico y la colaboración interdisciplinar.
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El Congreso EADV 2025 celebrado en París reunió a miles de asistentes de todo el mundo. Aunque la cifra exacta de participantes no ha sido publicada oficialmente, se estima que la asistencia superó los 10.000 profesionales, incluyendo dermatólogos, investigadores, ejecutivos médicos, representantes de la industria farmacéutica y expertos en políticas sanitarias.
Sitio web del congreso:
Plataforma de la Academia Española de Dermatología y Venereología con resúmenes, vídeos y presentaciones de especialistas españoles que participaron en el congreso.
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