Cuando a la embarazada se le ha administrado oxitocina por vía intravenosa para iniciar o acelerar el trabajo de parto, interrumpir la oxitocina una vez que se encuentra en la fase activa del trabajo de parto, en lugar de continuar administrándola hasta el parto, podría suponer poca o ninguna diferencia en la necesidad de realizar una cesárea (parto mediante un corte en el abdomen) y parece ser seguro tanto para la madre como para el bebé.
Interrumpir la oxitocina cuando comienza el trabajo de parto activo podría ayudar a evitar contracciones excesivas y reducir la exposición innecesaria a la medicación, pero podría hacer que el trabajo de parto dure más, aunque el resultado para la duración del trabajo de parto no estuvo muy claro.
Las decisiones acerca de si continuar o interrumpir la oxitocina se deben discutir con los profesionales sanitarios y tener en cuenta la situación clínica (incluido el progreso del trabajo de parto, las contracciones, el estado actual de la mujer y el bebé), la monitorización disponible y las preferencias de la mujer.
Cuando se acerca el momento del parto ("a término", es decir, después de las 37 semanas de embarazo) a las embarazadas a veces se les administra oxitocina artificial, un medicamento que se utiliza para iniciar las contracciones (uterinas) necesarias en el parto o para hacerlas más intensas. A menudo se administra por goteo en una vena. Una vez que se ha establecido el trabajo de parto activo (que es cuando el cuello uterino se ha dilatado al menos 4 cm y las contracciones se producen de forma regular), se considera que el cuerpo produce suficiente oxitocina natural para mantener la progresión del trabajo de parto. Continuar administrando oxitocina artificial una vez que la mujer está en trabajo de parto activo podría hacer que las contracciones sean demasiado frecuentes o demasiado fuertes, lo que podría causar sufrimiento al bebé y aumentar la probabilidad de que la mujer necesite que se le realice una cesárea (un corte en la tripa para sacar al bebé).
Queríamos saber si la interrupción de la oxitocina una vez que el trabajo de parto está activo reduce el riesgo de cesárea y si tiene algún efecto beneficioso o perjudicial para las madres o los bebés.
Buscamos estudios que compararan los 2 enfoques en mujeres con un embarazo único (es decir, un bebé, sin mellizos ni trillizos) a término, que recibían oxitocina para la inducción o para acelerar el trabajo de parto, de manera que se pudiera averiguar si es mejor:
interrumpir la oxitocina una vez que comienza la fase activa del trabajo de parto, o
continuar con la oxitocina hasta que se produzca el parto.
Buscamos evidencia hasta el 17 de noviembre de 2025. Cuando fue posible, combinamos los resultados de los estudios para obtener la máxima cantidad de información. Evaluamos la fiabilidad de cada estudio y la confianza en los resultados, en función de factores como el tamaño de los estudios, si estaban bien diseñados y ejecutados y cuán precisos fueron sus resultados.
Incluimos 9 estudios con 4814 mujeres. Los estudios se realizaron en hospitales de Dinamarca, Estados Unidos, Francia, India, Irán, Israel, Tailandia y Turquía. Los estudios utilizaron varias definiciones diferentes de trabajo de parto activo.
La interrupción de la oxitocina durante la fase activa del trabajo de parto:
podría suponer poca o ninguna diferencia en el número de partos por cesárea (8 estudios, 4710 mujeres);
supone poca o ninguna diferencia en el número de partos instrumentales (5 estudios, 3776 mujeres); y
podría reducir el riesgo de contracciones demasiado frecuentes o demasiado fuertes (llamadas taquisistolia o hiperestimulación uterina) (3 estudios, 1371 mujeres); pero
el trabajo de parto fue aproximadamente 35 minutos más largo, de media, cuando se interrumpió la oxitocina, aunque este resultado no estuvo muy claro (8 estudios, 4141 mujeres).
Además, durante la fase activa del trabajo de parto, se observó lo siguiente:
no hubo diferencias claras entre continuar e interrumpir la oxitocina en las puntuaciones de Apgar (una evaluación rápida de lo bien que se encuentra el recién nacido después del parto) (5 estudios, 2096 mujeres);
no hubo diferencias claras entre continuar e interrumpir la oxitocina en los signos de reducción del suministro de oxígeno al bebé antes del parto, medido con la prueba de la sangre del cordón umbilical después del parto (6 estudios, 4086 mujeres); y
probablemente hay poca o ninguna diferencia entre continuar e interrumpir la oxitocina en cuanto al ingreso del recién nacido en la unidad neonatal (7 estudios, 4606 mujeres).
La fiabilidad de la evidencia varió mucho. Tenemos seguridad en los resultados relacionados con los partos instrumentales, las puntuaciones de Agpar y la reducción del suministro de oxígeno al bebé antes del parto, y bastante seguridad con respecto a los resultados relacionados con el ingreso del recién nacido en la unidad neonatal. Tuvimos algunas dudas sobre los resultados relacionados con la cesárea y la hiperestimulación uterina, y muchas dudas sobre los resultados relacionados con la duración de la fase activa del trabajo de parto. Algunos motivos de esta incertidumbre fueron los siguientes:
las participantes de los estudios sabían en qué grupo se encontraban, es decir, si la oxitocina continuaba o se interrumpía, lo que podría haber afectado los resultados;
los estudios utilizaron diferentes definiciones para las medidas que informaron, como la fase activa del trabajo de parto, la taquisistolia uterina y la hiperestimulación uterina; y
el tiempo que las embarazadas estuvieron en trabajo de parto varió entre los estudios.
La evidencia está actualizada hasta el 17 de noviembre de 2025.